Exposición:
Centro de Formación de la Cooperación Española
Embajada de España en ColombiA
Plaza de Santo Domingo
Cartagena de Indias, Colombia
Inauguración: 4 de Octubre de 2007- 7:00pm
Fechas de exposición: Octubre 4- 29 de 2007
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Teoría versus praxis
Maria Isabel Martínez Vialás
Departamento de Cultura
Centro de Formación
A punto, con sus apuntes, uno se imagina a Verónica Uribe, seleccionando las hojas repletas de teorías sobre el arte, listas para entrar en combate: “La Estética y sus textos”, “Cuestiones de estética y religión”, “Teoría e Historia de la Abstracción del Arte”, “La Noción de Imitación en la Literatura y el Arte”. Cuestionar la teoría es un paso necesario en cualquier ámbito de la vida; cuestionar la teoría es un proceso ineludible que sucede irremediablemente al descender a la realidad que impone la práctica.
Verónica Uribe da una vuelta de tuerca más allá: la práctica cuestiona la teoría que había cuestionado la práctica.La teoría se materializa en la copia de los apuntes que tomó en sus clases con sumo cuidado, de manera esmerada, con la intención -según ella nos cuenta- de que perdurasen para siempre. Existe todo un mundo en los apuntes, unos códigos de asteriscos y flechas, de subrayados y esquemas que logran translucir la mente del escriba. Exhibirlos puede llegar a convertirse en un acto casi obsceno. Si nos detenemos a pensar en el estado embrionario de las ideas que contienen y en su carga simbólica, nos damos cuenta que no se trata de un hecho insulso trabajar con semejante materia prima. Mancillar aquello que un día respetamos, pisotearlo, quemarlo, ensuciarlo, rasgarlo...forma parte del proceder del ser humano que se debate.
Cuestionar la autoridad taxativa forma parte de una postmodernidad de la que somos hijos. Los actos de vandalismo contra las teorías sagradas de la historia del arte -en este caso- despiertan el alma dormida en los procesos de higiénico aprendizaje.
Verónica juega con una accidentalidad fingida (que bien pudiera ser real) de borrones de tinta, de grafías distraídas, de café vertido sobre las páginas, recreando así el accidente como una agresión pasiva, deseada para otorgar la apariencia de combate. Entre idea e idea surge repentino el accidente temporal de un corazón atravesado por una flecha o de un compañero que pregunta “¿cuánto falta?”.
La artista nos comenta:“la pintura blanca será la moderadora en esta discusión entre la teoría apuntada en el fondo y la práctica de la pintura que quiere establecerse en el primer plano” El blanco del fondo emerge para borrar, no para pintar, como el olvido emerge para engullir aquello que no interesa ser desvelado.
Los elementos de la pintura están a punto para entablar el combate: teoría versus praxis.
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A . (punto)
William A. López y Sylvia J. Suárez
Dos aspectos caracterizan los trabajos que Verónica Uribe presenta en esta exposición: por un lado su obsesión por la pintura como práctica y, por el otro, no menos riguroso e intenso que el primero, la reflexión sobre ésta como medio. En este sentido, sus pinturas aquí no sólo están estructuradas a partir de una inmersión en profundidad dentro de la investigación plástica en relación con las posibilidades expresivas de la superficie pictórica sino que, además y paralelamente, están construidas configurando una distancia crítica frente a la validez de la pintura misma.
En consecuencia, cada una de sus telas toma cuerpo a partir de una fuerte tensión entre la imposibilidad de renunciar a la pintura como eje fundamental de su actividad plástica y la necesidad imperiosa de ponerla en cuestión: a la inocencia de su vocación como pintora se opone la estructura ética de su formación profesional, a la fe espontánea en el medio pictórico se opone su conciencia crítica: los imperativos académicos y teóricos del arte contemporáneo.
En este contexto, no se antoja arbitrario el papel que la escritura ostenta en A . punto. Si, en contraste con el medio pictórico, el texto escrito demanda una lectura articulada y secuencial de sus elementos, en esta obra Uribe convoca toda la densidad temporal de la escritura, a la temporalidad simultánea de la imagen; en ella la aglutina no sólo en cuanto temporalidad práctica (el ejercicio de la escritura desentrañado y profundizado en el de la re-escritura), sino tambien en cuanto temporalidad o duración de un estado mental, o más bien de varios.
Por eso no es gratuito el contraste entre estos formatos, a veces amplios y a veces inmensos, en los cuales la escritura de las dimensiones adecuadas al cuaderno de apuntes, se deja leer en cuanto imagen del tiempo y del pensamiento, inmersa en un plano al que no pertenece. Así, vemos conviviendo en la misma superficie las anotaciones más específicas y complejas sobre la estética del romanticismo y las huídas de la mente por los caminos del mamarracho. También las irrupciones inesperadas de la vida cotidiana, un teléfono, un recordatorio. Múltiples estados mentales y múltiples sensaciones del tiempo se revelan interminablemente en estas pinturas. Ellos son integrados mediante gestos pictóricos transgresores que, sin embargo, no los unifican, manteniendo al descubierto una fuerte dislocación entre el pensamiento pictórico y el pensamiento verbal, una insatisfacción, un deseo.
Si como Lucio Fontana o Burri, en la Italia de mediados del siglo pasado, Uribe agrede la tela, en el corte que le infringe toma cuerpo esta tensión entre la fe y la herejía pictóricas: el corte es a la vez una ruptura y una confirmación, un rechazo y una nueva pincelada. Si pisa la tela, al mismo tiempo la trata minuciosamente; si la rompe, a la vez, restituye su integridad no sólo física sino poética. Así, en cada uno de sus trabajos se encarna la lucha entre su afinidad "natural" con el medio y su postura como creadora crítica. No se trata aquí, entonces, de una feliz relación entre los medios y los fines artísticos sino la dramática pero contenida experiencia creativa del artista académicamente comprometido con el arte.
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“A. (punto) # 1”
Acrílico sobre lienzo
60 x 100 cms.
“A. (punto) # 2”
Acrílico sobre lienzo (díptico)
60 x 100 cms.
“A. (punto) # 3”
Acrílico sobre lienzo (díptico)
60 x 100 cms.
“A. (punto) # 4”
Acrílico sobre lienzo (díptico)
60 x 100 cms.
“A. (punto) # 5”
Acrílico sobre lienzo (díptico)
60 x 100 cms.
“A. (punto) # 6”
Acrílico sobre lienzo (díptico)
100 x 140 cms.
“A. (punto) # 7”
Acrílico sobre lienzo (díptico)
60 x 100 cms.
“A. (punto) # 8”
Acrílico sobre lienzo (díptico)
100 x 140 cms.
“A. (punto) # 9”
Acrílico sobre lienzo
195 x 130 cms.
“A. (punto) # 10”
Acrílico sobre lienzo (díptico)
60 x 100 cms.
“A. (punto) # 11”
Acrílico sobre lienzo (díptico)
60 x 100 cms.
“A. (punto) # 12”
Acrílico sobre lienzo
190 x 130 cms.
“A. (punto) # 13”
60 x 100 cms.